comunisfera
comunisfera:

(imagen vía Pinterest)
Entre las competencias digitales, para una alfabetización tecnológica lo más al día posible, deberíamos empezar por nuestros ojos y oídos digitales, por la percepción de señales y atracciones en el entorno.
Howard Rheingold (Net Smart 2012) se muestra optimista sobre el cambio cultural que produce la domesticación y el acostumbramiento con tecnologías de comunicación. Pero reclama un conciencia personal, prácticas y apoyo en aplicaciones digitales. No sólo para gestionar agenda o aprovechar mejor los tiempos. Sobre todo para controlar desde arriba (metacognición -operación no sólo intelectual- por encima de todas las acciones), para saltar entre pestañas y navegadores con el sentido y, a la vez, la flexibilidad necesarias. A eso llama Rheingold Mindful Infotention (post 2009,  vídeo explicativo y grabación sobre alumnos)
Coherentes con las tareas que priman nuestra comunicación y actividad. Y también abiertos para escuchar y aceptar cambios de planes o de ideas que pueden venir mejor al grupo, al proyecto entre manos. 
Algunas de nuestras redes sociales crecen por la comunicación móvil:
La formación y las disciplinas estrechan las rutas para que nos especialicemos cada vez más.
Las instituciones y las empresas saturan los canales con sus mensajes. Mientras las asociaciones también piden tiempo para ellas.
Los gurús, nuestros compañeros y la peña de amigos reclaman sus proporciones en los horarios.
Disponemos de herramientas y apoyos tecnológicos para el filtrado, la búsqueda, la comunicación, organización y diversas formas de enlazado-publicación sobre nuestras actividades que puedan tener interés para las redes sociales mencionadas más arriba. Esta mediación tecnológica se añade o se mueve debajo de las mediaciones sociales anteriores. Puede ampliar la cantidad de información procesada y facilitarnos contenidos y comunicaciones más eficientes y decisivas para los proyectos que enfrentamos.
Las prácticas más conscientes sobre nuestra propia atención en las comunicaciones y en la convivencia  (mindful infotention) localizan y seleccionan los materiales de trabajo. Las decisiones sobre lo que atendemos primero y cómo organizamos el resto de tareas componen la  etapa intermedia. El resultado, el hábito o práctica resulta de la repetición: hacemos varias veces un esfuerzo de selección, que luego resulta más sencillo interiorizar y que finalmente termina siendo un hábito en nuestra forma de navegar y de comunicarnos. Una parte en este aprendizaje y construcción de hábitos viene de los errores. No se aprende a aprovechar el tiempo sin perderlo. No es parte menor en esta destreza que sepamos cambiar de foco por lo que podemos aprovechar y aprender en ese momento. Las grandes lecciones magistrales se ven en la Universidad de la Calle. Y algunos han recogido parte de lo que  fue para que te hagas una idea.
Referencia:
Howard Rheingold (2012) Net Smart: How to Thrive Online. MIT Press

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(imagen vía Pinterest)

Entre las competencias digitales, para una alfabetización tecnológica lo más al día posible, deberíamos empezar por nuestros ojos y oídos digitales, por la percepción de señales y atracciones en el entorno.

Howard Rheingold (Net Smart 2012) se muestra optimista sobre el cambio cultural que produce la domesticación y el acostumbramiento con tecnologías de comunicación. Pero reclama un conciencia personal, prácticas y apoyo en aplicaciones digitales. No sólo para gestionar agenda o aprovechar mejor los tiempos. Sobre todo para controlar desde arriba (metacognición -operación no sólo intelectual- por encima de todas las acciones), para saltar entre pestañas y navegadores con el sentido y, a la vez, la flexibilidad necesarias. A eso llama Rheingold Mindful Infotention (post 2009vídeo explicativo y grabación sobre alumnos)

Coherentes con las tareas que priman nuestra comunicación y actividad. Y también abiertos para escuchar y aceptar cambios de planes o de ideas que pueden venir mejor al grupo, al proyecto entre manos. 

Algunas de nuestras redes sociales crecen por la comunicación móvil:

  • La formación y las disciplinas estrechan las rutas para que nos especialicemos cada vez más.
  • Las instituciones y las empresas saturan los canales con sus mensajes. Mientras las asociaciones también piden tiempo para ellas.
  • Los gurús, nuestros compañeros y la peña de amigos reclaman sus proporciones en los horarios.

Disponemos de herramientas y apoyos tecnológicos para el filtrado, la búsqueda, la comunicación, organización y diversas formas de enlazado-publicación sobre nuestras actividades que puedan tener interés para las redes sociales mencionadas más arriba. Esta mediación tecnológica se añade o se mueve debajo de las mediaciones sociales anteriores. Puede ampliar la cantidad de información procesada y facilitarnos contenidos y comunicaciones más eficientes y decisivas para los proyectos que enfrentamos.

Las prácticas más conscientes sobre nuestra propia atención en las comunicaciones y en la convivencia  (mindful infotention) localizan y seleccionan los materiales de trabajo. Las decisiones sobre lo que atendemos primero y cómo organizamos el resto de tareas componen la  etapa intermedia. El resultado, el hábito o práctica resulta de la repetición: hacemos varias veces un esfuerzo de selección, que luego resulta más sencillo interiorizar y que finalmente termina siendo un hábito en nuestra forma de navegar y de comunicarnos. Una parte en este aprendizaje y construcción de hábitos viene de los errores. No se aprende a aprovechar el tiempo sin perderlo. No es parte menor en esta destreza que sepamos cambiar de foco por lo que podemos aprovechar y aprender en ese momento. Las grandes lecciones magistrales se ven en la Universidad de la Calle. Y algunos han recogido parte de lo que  fue para que te hagas una idea.

Referencia:

Howard Rheingold (2012) Net Smart: How to Thrive Online. MIT Press